La memoria en la psicología del testigo

05/08/2018 -

Siempre creemos que nuestra memoria es infalible. Me acuerdo de esto o aquello como si hubiera sido ayer. O también: es algo que jamás podré olvidar. ¿Cuántas veces hemos dicho/pensado frases parecidas? Pues bien, aunque podamos llegar a recordar eventos que sucedieron hace tiempo, las imágenes mentales que reproducimos no se ajustan tanto como pensamos a como lo vivimos en su momento.

Esto depende del cúmulo de informaciones que vamos registrando en nuestro cerebro. Tenemos que tener en cuenta que nuestros procesos de información se van debilitando cuando incorporamos nueva información a nuestro cerebro, en tal caso, tenemos que estar atentos y que nuestra función mnémica juegue un papel de primer orden para tratar de informar correctamente al tribunal de un juicio que están esperando el testimonio del testigo para sacar una conclusión.

Cuando nuestro cerebro activa neurotransmisores que direccionan y llevan nuestra información correcta o no, pasan por varias funciones cerebrales neuropsicológicamente para poder llegar a brindarles tal información de la forma más verídica posible; en este caso; no entraría el testigo que deliberadamente prefiere acudir a la mentira.

Entonces de esta manera nuestro cerebro activa sus esquemas mentales, pasan por mapeos mentales a través de nuestros neurotransmisores, vuelcan la información a nuestra corteza cerebral prefrontal y actúa el proceso de información, el cual nos facilita que podamos cooperar con la Justicia de forma sincera.

Es realmente un mecanismo de ingeniería de un reloj cómo nuestro cerebro puede brindar detalles a través de un buen uso de nuestra función mnémica y de nuestra conciencia a la hora de transmitirlo como pensamiento y accionarlo como lenguaje y aquí llegamos a la interacción entre los jueces y el testigo psicológico. Muchas veces nos pasa que lo que ofrecemos como hechos testimoniales no se parecen a como lo recordamos hace 2 días.

Nuestra memoria se ve manipulada por el paso del tiempo y por los efectos de la información errónea. Y es que, evidentemente, cuanto más tiempo pase, la nitidez de nuestro recuerdo irá disminuyendo y metamorfoseándose. Por extraño e insólito que parezca, podemos llegar a recordar algo, por ejemplo, historias que jamás vivimos. La psicología del testigo analizará estos procesos para intentar minimizar los errores que se puedan cometer. 


Factores influyentes en la información errónea

Existen no solo fuentes, sino también condiciones que pueden inducir información errónea, llegando a modificar el recuerdo de un suceso. Cuando se produce, por ejemplo, un accidente, es normal que los espectadores comenten los detalles. Puede darse el caso de que, sin intención maliciosa, uno de ellos introduzca algún elemento falso y acabe por contaminar el recuerdo del resto.

Por ello, una de las soluciones que se proponen es tratar de evitar que los potenciales testigos hablen entre ellos. Igualmente, los medios de comunicación muchas veces se sirven de personas que han presenciado u oído algo, informando así de una forma poco clara o muy sesgada.

Por otra parte, el tiempo transcurrido desde que nosotros observamos el hecho hasta que hacemos el relato de lo ocurrido va a ser determinante; esto sucede en muchas ocasiones cuando hacemos pericias psicológicas jurídicas forenses; por ejemplo, en el caso de un abuso sexual; porque hay un rango de tiempo bastante extenso en lo que sucedió en aquella oportunidad a los dichos en pleno juicio.

Es más fácil que aceptemos un dato falso como verdadero cuanto más tiempo haya transcurrido.


¿Por qué?

La información es menos reciente. Debido a ello, es menos probable que percibamos las discrepancias de nuestro recuerdo y la nueva información a medida que nos alejamos de la fecha del incidente.

 
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