Para vivir mejor PSICOLOGÍA

Falsas identificaciones de los testigos

05/08/2018 -

Esta es la razón que engloba al 71% de los casos que ha recibido una condena errónea. Un porcentaje lo suficientemente importante para que nos paremos a pensar en qué condiciones se produce la identificación de testigos.

En este caso suele ocasionar graves distorsiones en las filiaciones de los autores de ilícitos que nuestra memoria de la imagen (selectiva), los procesos de información (cerebro) y las consecuencias traumáticas de los hechos vividos (psíquicas) nos juegan una mala pasada que perdemos referencias sobre el posible sospechoso; en esta situación ya empezamos a atravesar un trastorno en nuestra psiquis y funciones cerebrales a causa de los trastornos de estrés postraumáticos (TEPT). Pensemos que muchos de los testigos que pasan por una rueda de reconocimiento se han visto directamente implicados en un hecho traumático e impactante.

Tampoco es raro que determinadas características del sospechoso se hayan publicado en la prensa y que el testigo las conozca. De manera que, de forma no consciente, lo más probable es que tienda a buscarlas en las personas que la policía les presenta como posibles sospechosos. También tenemos que tener en cuenta los estereotipos o elementos externos, como la manera de vestir.

Es cierto que en los últimos años, gracias a que hay estudios psicológicos jurídicos forenses han identificado la influencia de estos factores, las ruedas de reconocimiento se suelen cuidar mucho más que antes. Sin embargo, es muy difícil eliminar este tipo de circunstancias como fuentes de falsos reconocimientos, e indirectamente de condenas al estar atravesados por posibles vulnerabilidades emocionales.


Uso incorrecto de la Psicología Jurídica-Forense

Se considera como la segunda causa de condenas erróneas, con un 46% de casos. Se ha demostrado que algunos métodos de identificación no son los suficientemente válidos como para obtener resultados precisos.

Esto se suele dar con la falta de experiencia del perito psicólogo o de falta de conocimiento ante tan importante función; por eso recalco de la especialización adecuada de un psicólogo en materia de estudios jurídicos forenses, siempre debemos pensar que están en juego seres humanos, sea por su libertad o su condena de forma correcta.

Algún ejemplo podría ser las entrevistas que se hacen en Cámara Gesell y posterior entrevistas que sigue el proceso pericial correspondiente. Igualmente se pueden dar errores humanos, mezclando muestras, perdiéndolas, cambiando discursos afectados por la elevada ansiedad, distorsiones en los hechos contados cronológicamente, etc., que pueden suponer la diferencia entre un veredicto de culpabilidad o inocencia.


Confesiones falsas

En un 28% de los casos, la persona ha terminado por confesar el delito aun sin haberlo cometido. La presión policial a la que se somete a los sospechosos durante los interrogatorios incentiva un gran número de confesiones. Relatos a los que el testigo, como consecuencia del grado de estrés al que está sometido, termina confiriéndoles realidad, solo para escapar de la situación (o por otros intereses, como proteger a alguien o conseguir notoriedad).

Algunas de las formas de interrogatorio creadas por expertos se han demostrado como altamente coercitivas. La forma de proceder daña psicológicamente a la persona: enseñar pruebas falsas, avasallar al interrogado, darle falsas esperanzas, minimizar del daño cometido, etc.

Tras algunos estudios llevados a cabo, se decidió que no era un método fiable de interrogar debido al número de confesiones falsas que generaba. En España no se permite el uso de estas técnicas, apelando a otras mucho más respetuosas para interrogar a los sospechosos. Pero esto sigue sucediendo en Argentina como una actuación lamentable para conseguir “justicia”.

 
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