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Ondas delta y alfa de nuestro cerebro: Sus funciones.

Por el Lic. Mariano Vega Botter. Neuropsicólogo.

09/09/2018 -

Las ondas delta del cerebro son misteriosas y fascinantes. Se sabe de su existencia desde comienzos del siglo XX, cuando Grey Walter (neurólogo y neurofísico nacido en 1910 en Kansas. EE.UU.) las descubrió. También se sabe que tienen una frecuencia que va de los 0 a los 4 Hz y que son consideradas las  más lentas de todas las que produce el cerebro. Así mismo, están asociadas con el bienestar y la paz interior.

Las ondas delta despiertan gran curiosidad, precisamente porque están presentes en los estados de máxima tranquilidad. Hasta ahora, las ondas delta cerebrales se habían asociado con el sueño profundo y la anestesia, es decir, en situaciones cerebrales en las que no hay conciencia de actividad. Los resultados de una investigación abren paso al estudio de las oscilaciones de las ondas delta en otras capacidades cognitivas diferentes de la toma de decisiones, como la percepción, la memoria o el aprendizaje. Sin embargo, se desconoce por qué y se sabe muy poco acerca de la forma en la que operan.

Ya hay varios estudios en el mundo que están orientados a desentrañar los misterios de las ondas delta. Cuanto más se avanza, más sorpresas aparecen y más preguntas surgen.

Las ondas delta del cerebro

Todos los datos conocidos hasta ahora sugieren que las ondas delta poco tienen que ver con la conciencia. Es decir que nunca se hacen presentes durante los estados conscientes, sino todo lo contrario. En principio, se hallan presentes en los estados más profundos del sueño, es decir, en las etapas en las que en realidad no se sueña.

Las investigaciones también han permitido establecer que las ondas delta del cerebro se hacen presentes en los estados de meditación profunda.

Mediante monitoreos en laboratorio se evidencia que los estados de relajación profunda permiten que este tipo de ondas emerjan.

Así mismo, y esto es sorprendente, pudo establecerse que las ondas que predominan cuando el ser humano se encuentra en el útero materno son precisamente las ondas delta del cerebro. Esto sigue siendo así hasta el primer año de vida, aunque cada vez con menor frecuencia. Se especula con que este sería un mecanismo cerebral para que el recién nacido preserve su tranquilidad, pese a la multitud de estímulos nuevos a los que está expuesto.

Los efectos de las ondas delta

Hasta el momento ha logrado comprobarse que, en definitiva, las ondas delta se encuentran estrechamente relacionadas con los estados de tranquilidad más profundos.

Sin embargo, éste no es el único efecto de esas misteriosas ondas.

Hay evidencia de que también influyen en otros procesos:

Son las responsables del buen descanso. Si al dormir no alcanzamos la fase de sueño profundo, es decir

de producción de ondas delta del cerebro, al despertar probablemente nos sentimos todavía fatigados.

Ayudan a regular el funcionamiento corporal básico. Si hay un día en el que nuestro cerebro no produce ondas delta, se alteran en mayor o menor medida otras funciones, como la respiración y el latido cardíaco.

Hay razones para pensar que también inciden en los procesos intuitivos. Al parecer, el funcionamiento del inconsciente está asociado con la producción de ondas delta en el cerebro.

Inciden sobre la motivación y la empatía. Se ha sugerido que cuando el cerebro produce ondas delta con frecuencia, las personas se vuelven más abiertas y empáticas. Así mismo, sumotivación es mayor.

Otros estudios y descubrimientos

La American Headache Society ha publicado varios estudios sobre las ondas delta. En algunos de ellos se hace referencia al hecho de que la producción de ondas delta del cerebro es un factor que incide notablemente en la presencia o ausencia de migrañas.

Al parecer, cuantas más ondas delta se produzcan, menor probabilidad de padecer de migrañas. De la misma manera, un estudio del neuropsicólogo Wanee Rojviroj establece una fuerte relación entre las ondas cerebrales y los estados de estrés.

En este se concluye que las ondas delta son en sí mismas un “antiestresante”. Por eso se conjetura que tal vez tienen que ver con la producción de serotonina y melatonina por parte del organismo.

Esto, sin embargo, no se ha comprobado aún, pero sigue en proceso de estudio ya que son investigaciones del 2016 y 2017 que todavía les faltan pruebas contundentes para afirmar el funcionamiento específico de nuestras ondas delta en nuestro cerebro.

La forma natural de conseguir que nuestro cerebro produzca ondas delta proviene de dos vías. Una de ellas es el sueño profundo. De ahí que desde la neuropsicología se insista tanto en la importancia de dormir adecuadamente.

La otra vía son las técnicas de meditación. Estas son un verdadero regalo para el cerebro. Si las favorecemos, ganaremos mucho más que una práctica saludable.

Ondas alfa de nuestro cerebro

Los impulsos eléctricos que emite el cerebro y que viajan a través de nuestras neuronas son las llamadas ondas cerebrales. Tenemos 4 tipos de ondas alfa cerebrales diferentes.

Estos impulsos eléctricos que van viajando a través de las neuronas sirven para ejecutar una función. Gracias a los electroencefalogramas o también llamados EEG han podido estudiarse en profundidad el efecto de estas ondas sobre nosotros.

Las ondas alfa tienen una frecuencia entre 8 y 12 hertzios (Hz) y se generan cuando se está relajado, viendo la televisión o pensando en forma relajada y optimista. Las frecuencias más bajas de las ondas alfa de 8 hertzios son las que corresponden a un estado anterior al sueño, según el psiquiatra Hans Berger inventor del EEG, nacido en 1873).


 
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